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Motos que son más hurtadas en Bogotá

Por: Alexandra Carvajal - lunes, septiembre 11, 2017

MÁS DE OCHO HURTOS SE DENUNCIAN AL DÍA EN LA CIUDAD

Motos hurtadas en Bogotá

El 78,6 % de los hurtos de motos en Bogotá ocurre en vías públicas.David Campuzano

La judicialización de 15 personas señaladas de integrar una banda dedicada al hurto de motocicletas, contra la que pesan más de 100 denuncias, evidenció que la extorsión y la comercialización ilegal de repuestos son los caminos utilizados por la delincuencia para obtener millonarias utilidades.

Los delincuentes que hurtan motocicletas en Bogotá cuentan con una serie de caminos en el mercado negro para que el resultado siempre sea el mismo: obtener millonarios dividendos, bien sea a través de la comercialización de los vehículos en el mercado negro o mediante el “pago del rescate” para que las víctimas puedan recuperarlos. Durante los primeros cuatro meses del año han sido robadas 924 en la ciudad y detrás de cada una de ellas hay estructuras criminales en las que participan jaladores, atracadores, intermediarios y coordinadores que conocen a la perfección el funcionamiento del “negocio”.

Los datos estadísticos de las denuncias interpuestas en los primeros cuatro meses del año muestran que el 83 % de los robos cometidos en Bogotá se realizan mediante la modalidad de jalado, mientras que en el 12 % de los casos las víctimas son intimidadas con armas blancas o de fuego, e incluso objetos contundentes. (LEA: Bogotá, azotada por el robo de vehículos) 

Las audiencias preliminares realizadas ayer en contra de 15 personas señaladas de integrar una poderosa banda de jaladores y comercializadores de motocicletas robadas -contra quienes pesan 111 denuncias- evidencian su capacidad para hurtar en localidades como Kennedy, Suba y Engativá -las más golpeadas por este delito- y, además, venderlas en locales comerciales y hasta en páginas web.
De acuerdo con el investigador que estuvo a cargo del caso, una fuente humana les reveló que un hombre, apodado con el alias de Calle, era el encargado de manejar los hilos de una organización criminal y el punto para coordinar los negocios era el sector de La Favorita, en el centro de Bogotá.

El precio del rescate

Según las autoridades, los delincuentes se valían de dos modalidades de robo: el jalado y el atraco. La primera era la más utilizaba y se constituyó en una práctica sistemática que pocas veces variaba: dos hombres a bordo de una moto se acercaban a un vehículo estacionado en una vía, la golpeaban para ver si tenía alarma y, en caso de que no se activara, sacaban una llave maestra -una varilla conocida como “pesa”- abrían el suiche y emprendían la huida. Pero si se trataba de una motocicleta que tenía sistema antirrobo en su interruptor, como la Yamaha BWS (una de las más apetecidas en el mercado negro), les hacían seguimiento a sus víctimas, los intimidaban con un arma blanca o de fuego y se las quitaban.
Después de hurtarlas, las llevaban a un garaje para su “enfriamiento”, es decir, para evitar que las autoridades les siguieran el rastro. Entre tanto, los intermediarios buscaban a sus víctimas, conseguían sus números de celular y les pedían hasta $4 millones por el rescate. “El precio variaba según la marca y el modelo. Por aquellas con un cilindraje menor a 500 cc pedían $1,5 millones, mientras que las que superaban ese cilindraje exigían más de $3 millones”.
Sin embargo, en caso de que no pudieran ponerse en contacto con el afectado activaban el plan B, que consistía en esperar a que acudiera al sector de La Favorita, reconocido punto de venta de motos y autopartes. Cuando la víctima llegaba preguntando por su motocicleta, una red de personas le informaban que la tenían en su poder y que debía pagar una millonaria suma para tenerla de vuelta.
Y si el motociclista afectado decidía no pagar, la banda de alias Calle tenía otras dos opciones: la primera consistía en borrar el número de chasis de la moto, le imprimían el uno nuevo, de un vehículo con sus documentos en regla, y después le ponían placas falsas para ponerle aviso. La segunda opción era desguazar la moto y venderla por partes en el mercado negro o en páginas web como OLX o Tumoto.com, según información de inteligencia. Pero el negocio les resultaba mucho más rentable si las piezas no estaban contramarcadas con los números de la placa, de lo contrario el valor se reducía hasta en 50 %. “En ese negocio todos se conocen y actúan más o menos de la misma manera”, agrega el detective de la Sijín, quien explicó que la redada fue posible tras hacer varias interceptaciones telefónicas, activar sistemas de georreferenciación y corroborar denuncias de víctimas y exmiembros de la organización.
 
Las más robadas
 
Las denuncias interpuestas por la ciudadanía entre enero y abril de 2017 evidencian que en el 78,6 % de los casos los hurtos de motos en Bogotá ocurren en vías públicas y en el 15,6 % frente a establecimientos públicos. Sin embargo, las manos criminales llegan también hasta los conjuntos residenciales (1,4 %), a los garajes (0,5 %), e incluso las viviendas (0,8 %) de sus víctimas.
Los barrios en donde se ha registrado la mayor cantidad de robos son: Patio Bonito (Kennedy), con 31 casos; Bosa (Bosa), con 14; y Fontibón Centro, con 11 episodios.
Las estadísticas, asimismo, muestran que los horarios predilectos por los delincuentes para robar las motos son entre las 6:00 p.m. y las 8:00 p.m., lapso en el cual alcanzaron a llevarse 392 motocicletas. El 81 % de los robos se cometieron entre lunes a viernes.
Durante ese tiempo los delincuentes mostraron un especial interés por la Auteco Pulsar, la más robada con 492 unidades. A ese modelo les siguen las marcas Yamaha (con 145), Akt (59), Ktm (39) y la Apache TVS (31), entre otras.
"No pague el dinero del rescate"
Según Tulio Zuluaga, presidente de Asopartes, muchos usuarios, por ahorrarse unos pesos, compran repuestos usados, algunos productos del hurto. “Cuando la gente no compra, se acaba la demanda y de esta forma se pone punto final a la oferta. Por eso, es mejor no comprar este tipo de autopartes de dudosa procedencia”.
Las denuncias interpuestas ante la Policía evidencian que los robos se producen principalmente contra motos que están mal parqueadas en vías públicas y, según las autoridades, el procedimiento para encenderlas y llevárselas puede tomarles a los delincuentes hasta diez segundos.
Finalmente, para Gustavo Londoño, representante de motociclistas en la ciudad, los usuarios deben interponer las denuncias cuando les sea robado su automotor y no intentar pagar el dinero del “rescate”.
“Hemos conocido casos en los que las víctimas no sólo pierden la moto, sino también el dinero que pagan por la extorsión. Por eso, en caso de robo, pedimos no ceder al pago del rescate' y acudir de inmediato a las autoridades”, que además consideran que la prevención y la instalación de alarmas, candados y GPS pueden contribuir a que se dejen de robar entre ocho y nueve motos al día en la ciudad.

Fuente: El Espectador

 

 


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